AUTONOMÍA

DESARROLLO DE LA AUTONOMÍA: UN RETO DE CADA DÍA

Parafraseando a Jean Piaget, en su texto "Desarrollo moral del niño", la autonomía puede entenderse como aquella capacidad que permite al individuo actuar con base en las normas, pero con una auto-regulación más consciente sobre la importancia de su cumplimiento.

 Ahora bien, la autonomía más allá de sólo normas, se nos propone como un camino que nos permite alcanzar un mayor control sobre nuestros procesos de la cotidianidad, en este caso nos convoca la enseñanza y el aprendizaje. Para tal fin, encontramos algunas estrategias a saber:

 - Auto-confiar: simbolizado en la posibilidad individual de creer en las propias posibilidades, de tener la convicción de sacar adelante sus proyectos, independientemente de las adversidades encontradas en el camino.

 - Planear: organizar el aprendizaje de modo tal que se estructuren los pasos a seguir para su desarrollo, teniendo en cuenta para ello las posibilidades reales con que se cuenta tanto de tiempo como de recursos.

 - Auto-regular: es un control que se logra sobre los propios procesos, teniendo en cuenta las metas que se proponen desde un principio como logro que orienta las acciones a realizar.

 - Comunicar: referido principalmente a un proceso sistemático en el que se logre una adecuada documentación de los procesos desarrollados, con el fin de compartirlos con aquellas personas que demuestren un interes en éstos, o simplemente que puedan servir como punto de referencia para procesos similares.

 - Auto-evaluar: reconocer los avances propios tras un proceso llevado a cabo, permite alcanzar grandes proceso meta-cognitivos, esto debido a que permite una reflexión sistemática en torno a los logros obtenidos, las dificultades encontradas y la pertinencia de las estrategias implementadas.

La puesta en marcha de estas estrategias permitió en gran medida una mayor organización en el aula, tanto desde el quehacer docente como en el desempeño mismo de los estudiantes; lo cual se observó en una claridad constante de las actividades a desarrollar, el orden en su ejecución, la focalización en los objetivos propuestos, las indicaciones y estrategias a aplicar. Lo anterior no significa que en las metodologías anteriores esto no se trabajara, sino que por el contrario, se le dio más fuerza y sobre todo constancia, con lo cual se ha propiciado una habituación entre los estudiantes frente a la construcción progresiva de las metodologías de trabajo. 

Dentro de los aciertos evidenciados, tal como se mencionó anteriormente, se pudo lograr una mayor organización de las actividades dentro del aula; sin embargo, es de mencionar que existen algunos factores externos que influyen en dicha planeación, pues constantemente se programan actividades que obstaculizan el desarrollo optimo del proceso adelantado, sin desconocer la importancia de dichas actividades en la formación docente.

Puntualizando, las estrategias desarrolladas exigen un proceso sistemático que permita constancia en la construcción de hábitos de estudio, no obstante el desarrollo de la Autonomía, es un proceso que debe transversalizar las actividades adelantadas por niños y niñas, ojalá desde la mayoría de los contextos en que se desenvuelven.

Queda un camino abierto, un camino hacia la Autonomía del propio docente, quien bajo su propia sensibilización frente al proceso podrá orientar de una forma más asertiva sus practicas pedagógicas. 


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